Cuatro Poesías Leonlandesas A un noble caballero – JLB ¿Qué pálido sol, de qué paraje incierto con elixires de alquimia te dio áureos reflejos? ¿O es el oro del Rin enredado en tus cabellos? ¿Qué augustos arcángeles de las oquedades del cielo extrajeron semillas y a tu cuna acudieron? ¿De qué extrañas aguas, profundas y mágicas, provienen tus ojos tan serenos, tan tiernos? ¿De qué rara corteza de abedules enhiestos vistieron los gnomos con delicado esmero tu espíritu de cuerpo? ¿A qué dios del Walhalla le robaste la voz, el más raro acento? Quisiera poder develar cada uno de tus misterios. ¿Me permitís? ¿Me dejás pasar? ¿Puedo ser parte de tus secretos? Quizás no te atrevas... Bien sabés, que a mí también los dioses de etéreos ungüentos y hechizos me hicieron. ¿Serán acaso los astros, los que finalmente decidan? ¿O en magno arrebato retirarás la casta mantilla de encaje europeo y perlas a...
Por Lila de Klostenmayer El viento del sur La escarcha en la calma El sol apenas tibio El té que se enfría Un día apagado, Lleno de ocaso temprano Atardecer rojizo Las sombras ausentes del árbol de invierno Hablan las celosías en sus chirridos Se apaga la luz A dormir temprano Que helará pronto Crujirá el césped Congelado rocío
Desafortunanzas de Cristo a los argentinos Desafortunados los que giran sus talones buscando el mañana, pues ellos son estatua de sal. Desafortunados los que buscan perlas en el desierto y confunden arena con el fondo del mar. Desafortunados los que digan seguir a su sombra en la niebla, pues ellos se extraviarán. Desafortunados los que hablan de ver luz en la luna nueva, pues pronto enceguecerán. Desafortunados los que griten “alegría” bajo el agua, de seguro os digo, ellos se ahogarán. Desafortunados los que cambian futuro por pasado, porque os atestiguo que esparcen todo mal. Desafortunados los que mienten porque en ellos nunca habrá verdad. Desafortunados los discípulos del cambio que cavan la proa del barco, buscando el cofre escondido que en pocos meses vació Leviatán. De cierto os digo, argentinos, Ella volverá. Quien quiera oír, que oiga; quien quiera creer que crea; quien tome estas cosas por ciertas, La verá regresar. Cris en ti, esperanza de glo...
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