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El viento en Plaza Pringles

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Por Mireya E. Cappella El viento llegó a la plaza Y tiene ganas de jugar, Se divierte en las hamacas, Retoza en el tobogán.   Desde la copa de un árbol, Descuelga las hojas viejas, Despeina a los pajaritos Y se ríe de sus quejas.   Al pasar por las terrazas, Danzan locas camisetas, Los camisones se inflan Porque bailan con el viento, Dan vueltas sobre las sogas, Sueltan amarras y vuelan.   El viento ya tiene sueño, Busca donde reposar. Todos cierran las ventanas Para no dejarlo entrar.

Mujer y de 50

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Por Alice de Cappella Me gusta ser mujer y de 50 en esta primavera de un siglo sin igual de un mundo que no es solo de hombres con nombre de mujer, está. Es tierra, es mar, es cielo y cada cual ocupa su lugar. Soy mujer americana y también de este país. En Fisherton de Rosario, aquí estoy tan feliz. Me acompañan el fiel esposo y mis hijas, qué más puedo pedir. Con él aprendí a amar el río con ellas vi a la flor nacer. Sentí la magia de la luna llena y al sol dentro de mí.

Los versos que no le escribí a María

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Por Alice de Cappella Una tarde, María, me pediste  que yo te hiciera una poesía y muy tranquilamente te dije que lo haría Mas luego, meditando, tantos escritos hay para María sean ya en cuentos, en canciones,  en novelas, en predicciones y en poesías a montones. ¿Por qué a vos, tan nombrada hasta en las oraciones  y por el mundo entero cantadas? Solo debo decirte, María, que no debo agregar nada. 

El Menú

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Por Alice de Cappella Unas treinta personas  ciertas noches, con Alma en el estrado, siempre atenta, deglutieron algunos preparados con retóricas formas. Primer plato: metáforas y nimias, vino luego: oxímoron al horno y adornado con congeladas hipálages candentes. La bebida, sinestesia con soda y un cubito de hielo evaporado El postre era variado, los mismos comensales en momentos de fe lo prepararon. Se comió lentamente, masticando, se descartaron cáscaras y grumos y al fin fue saboreado.

Te doy el poema

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Te doy el poema   Por Violeta Paula Cappella   George Floyd, in memoriam   Te doy el poema de mañana porque la noche es muy larga   La mañana es más fresca y del tibio sol se acompaña La noche sin luna llena es tan triste como la sombra plana   El que se ha ido no vuelve al muro aquende a grabarla Los pasos se hacen ciegos y sordos en sus andanzas   Te doy el poema del alba porque el del crepúsculo sangra   El albor tiene el color de la luz de lámpara Si su aceite es bueno huele a nuez moscada El crepúsculo adormece como el frío a la leve alma Que va dejando en el ahogo un concierto de cruz amarga   Te doy el poema ahora porque la noche avanza   La noche se viste de mármol con el puño esgrimido en alto La rodilla es de acero, es el arma del espanto ¡Que los penantes lo griten, ved la cerviz quebrada! Se transparenta el pañuelo de tanta lágrima atrapada.   Te doy el poema ya mismo porque l...

No es comida

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Por Tommy Fox Talbot El animal no es comida porque tiene vida Ellos sufren si les hacen daño, como sufrimos nosotros. Ellos son todos lindos y tenemos que cuidarlos. Por comer animales, los chinos se enfermaron, contagiaron a otros chinos y a mucha gente. Ahora estamos todos encerrados. 

Todos los caracoles

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Por Edelweiss Fox Talbot Todos los caracoles son preciosos los de río, los de mar, los de laguna y tierra Ellos tienen casita propia, no tienen que alquilar, no viven en la calle ni tienen que mendigar. Si crecen de cuerpito, crece la casita. Nunca les va a faltar techo a los caracoles Son buenos arquitectos, con buen gusto y mucho amor .